Una actitud positiva

¿Quién no quiere ser positivo, optimista, alegre y lleno de esperanza? Considera las alternativas. Todos queremos sentirnos seguros y felices. Pero puede ser difícil.

Vivimos rodeados de malas noticias, pensamientos tristes, experiencias llenas de traumas… Y ahí está la ley de Murphy que dice “si algo puede salir mal, saldrá mal”, y siempre hay algún alegre transeúnte que nos recuerda que “¡Murphy era un optimista!”

¿Qué debe hacer una persona que quiere mantener una actitud positiva frente a tan desolador panorama? Te damos unas pautas a seguir, que llevadas a cabo con constancia y tesón, pueden ayudarnos a focalizarnos en lo positivo de nuestras vidas:

Decíde ser positivo, sin importar qué.

Decide ver el vaso medio lleno, lo positivo de cada situación, haz tuyo el dicho de “no hay mal que por bien no venga”. La claridad es poder, y ser claros acerca de quiénes somos y cómo elegimos vivir es el primer paso. Muchas personas “tratan” de ser positivas, pero sólo unos cuantos se comprometen a ser consciente y consistentemente positivos. Sé uno de esos cuantos optimistas.

Rodéate de cosas buenas.

Lee libros que te inspiren, te eduquen y te levanten el ánimo. Escucha música alegre para motivarte y ponerte de buen humor. Llena tu mundo con belleza y amor. Pon carteles útiles en tu oficina, compra flores y manténlas regadas, pasa tiempo con tus hijos. Un ecosistema personal positivo marca la diferencia. Rodéate de cosas positivas durante todo el día, todos los días.

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Evita lo negativo.

Durante las 24 horas podemos quedar atrapados en la dosis diaria de malas noticias. Limita ver los noticieros de mañana mediodía y noche y niégate a participar en chismorreos.Cuando quedes a tomar algo con amigos evitar pasar todo el tiempo hablando de vuestros problemas y dificultades. Aunque las haya es necesario limitar ese tipo de conversaciones ya que nos agotan mentalmente y nos dejan sin apenas energía. Si llenas tu vida con espectáculos sobre la delincuencia, novelas de asesinatos, y conversaciones sobre el desastre (económico, político, o cualquier otro), socavas el punto de vista positivo.  Toma distancia de todo aquello que no te aporte ni siquiera una leve sonrisa.

Usa afirmaciones positivas.

Recuérdate a ti mismo lo que quieres, a dónde vas, quién eres y lo que te gusta. Nos convertimos en lo que pensamos durante el día, así que afirma lo mejor que hay en ti.

Manténte saludable.

Come bien, descansa lo suficiente, haz ejercicio y pasa tiempo con tus seres queridos. Estas cosas te dan energía, vitalidad, esperanza y optimismo.

Celebra cada día.

Celebra tus triunfos, todos los días. ¡El sol salió una vez más! ¡Estás vivo! ¡Eres amado! La vida te ha hecho fuerte, creativo, valiente y decidido. Esto es bueno y vale la pena celebrarlo. Da las gracias con frecuencia.

Enfócate en tus metas.

Piensa en lo que quieres, la vida que estás creando, las posibilidades frente a ti. Las metas y las afirmaciones hacen que la vida valga la pena vivirse, así que enfócate en estas cosas. Piensa en la vida que estás construyendo, el legado que estás creando, el valor que agregas a este mundo y que no puedes dejar de ser positivo. Eres un regalo único y maravilloso para este pequeño planeta. Piensa en lo que puedes y vas a hacer con tu vida.

Deja que los demás se preocupen, pero no tú. Mientras que los otros gimen y se lamentan, permítete volar. Todavía estás respirando, sigues trabajando, sigues marcando la diferencia. Céntrate en estas cosas y tu actitud mental positiva se hará cargo de sí misma.

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