SAGRADAS BELLEZAS EN EL FIN DEL MUNDO “CAPILLAS DE MÁRMOL”

SAGRADAS BELLEZAS EN EL FIN DEL MUNDO

“CAPILLAS DE MÁRMOL”

EL Lago General Carrera, en el corazón de la Patagonia, hace las veces de frontera natural entre Argentina y Chile. Precisamente ahí, en el lado chileno, se encuentra una de las maravillas naturales más hermosas y espectaculares de Sudamérica: las Cavernas de Mármol, también llamadas La Catedral de Mármol, un sistema de cuevas y galerías esculpidas por la erosión y pintadas de un intenso color azul turquesa.

Las aguas dulces del lago General Carrera, en la Patagonia chilena, son atravesadas por un cinturón de mármol que poco a poco ha sido esculpido por el suave oleaje. Este arduo trabajo de la naturaleza ha dado como resultado las llamadas Cuevas de Mármol.

Estas impresionantes formaciones de mármol se agrupan en tres formaciones principales que reciben el nombre de La Capilla, La Catedral y La Cueva (o caverna), todas ellas cavidades lo suficientemente grandes para que una pequeña embarcación pueda deslizarse en ellas, ofreciendo mágicas sensaciones a los visitantes.

Se trata de un conjunto de formaciones minerales de carbonato de calcio. Las vetas del mineral están protegidas por una capa de piedra caliza de casi ocho metros de alto. Pero los distintos tonos del mármol (azul, blanco, gris y rosa) quedan al descubierto cuando la embarcación se acerca a una de sus tantas formaciones.

Llegar al interior es adentrarse en los diferentes túneles y hasta donde lo permita la cavidad. La textura ondulada se debe a cada una de las vetas de mármol y conforme avanza la luz del día, la coloración cambia. A mediodía todo es un reflejo de azul turquesa, disponible sólo para la contemplación.

La sensación de estar dentro de una caverna milenaria es indescriptible. El oleaje intempestivo impacta permanentemente sobre las paredes del sitio, el agua brota de profundas grietas en la roca y las estalactitas irregulares demandan atención permanente en un lugar que se roba todas las miradas. La variedad de formas en la roca permite establecer analogías rápidas con, por ejemplo, la cabeza de un perro y la trompa de un elefante tomando agua.

A 45 kilómetros río adentro se encuentra otro conjunto de cuevas con alturas de hasta cuatro metros.

El acceso a las cuevas sólo está disponible durante la primavera sudamericana (de septiembre a diciembre), cuando el suelo cavernoso queda sumergido bajo las aguas del lago, nutridas por el deshielo de los glaciares que lo han surtido.

No se conoce la edad precisa de estos mármoles. Según la Sociedad Geológica Chilena, las cavernas están labradas en rocas pertenecientes al Basamento Metamórfico de la región, y se trataría de rocas del Paleozoico superior, de unos 300 millones de años de antigüedad. Sin embargo, la formación específica de las cavernas se corresponde con un fenómeno más reciente, post-glacial, de menos de 15 mil años, y generado por la disolución diferencial de los mármoles por el agua del Lago General Carrera.

Las cavernas fueron, en principio, territorio argentino. Pues su existencia fue documentada por primera vez por el explorador Clemente Onelli durante sus expediciones de 1896 y 1897. El geógrafo Italiano – Argentino describió el lugar en su obra Trepando los Andes, donde relata las experiencias en las campañas lideradas por el Perito Francisco Pascasio Moreno. Acompañó la publicación de dos fotografías de los islotes principales: la capilla y la catedral en el lago Chelenko, nombre que los pueblos originarios supieron darle. En 1904, y tras un acuerdo internacional se determinó la división del lago, una porción para Argentina y otra para Chile. Las cavernas fueron declaradas Santuario de la Naturaleza, una de las categorías de protección de la legislación chilena sobre Monumentos Nacionales.